La Calle Alfonso I es el centro turístico y vital de Zaragoza, el comienzo y final de todo viaje a la capital maña.
En pleno corazón de Zaragoza, esta calle nos invita a adentrarnos en la parte antigua de la ciudad y a conocer muchos de sus secretos, mientras propone un sugerente diálogo con el presente.
La animada Calle Alfonso I se extiende por 450 metros, desde el Coso hasta la Plaza del Pilar. Subirla o bajarla, recorrerla en toda su extensión nos hace viajar entre estilos arquitectónicos, escultóricos y ambientales de alto valor cultural y patrimonial.
Se trata de un recorrido bullicioso donde vienen y van turistas y lugareños, más que mirando escaparates, mirándose y dejándose ver, parados en una esquina, sentados en un poyete comiendo pizza o un helado mientras suena la música de algún grupo callejero.
Fue construida entre 1865 y 1867, cuando se decidió la apertura de una vía por motivos higiénicos y con la intención de descongestionar el Casco Histórico de origen romano, desordenado y sinuoso.
La pujante burguesía zaragozana aspiraba a crear una vía que fuera símbolo de modernidad y que saneara un entramado urbano de callejuelas antiguas sin saneamiento. Una zona pensada para convertirse en el punto neurálgico de la élite del siglo XIX, con elegantes edificios y negocios en un entorno barroco y neoclásico. Por ella he sido muy feliz , paseando desde niña, muchas mañanas ,hasta ahora en nuestros dias ,participando en la ofrenda de flores...y tantas tantas, vivencias.
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